
Y de nuevo sonaron los violines...
El partido del siglo tubo un claro ganador. El F.C. Barcelona.
Se presentaba este clásico como la exposición de dos estilos de juego. El del Madrid de velocidad, pegada y efectividad y el Barça basado en toque, juego solidario y posesión de balón. Pero nada más lejos de lo esperado. En el campo solo se vio a un equipo. El juego colectivo, la reivindicación del centro del campo con Xavi e Iniesta como abanderados, la efectividad de mi muy querido Villa (tengo prdilección por el) y la maestría de Messi, Pedro y Alves hicieron que en el campo solo se viera un modelo de juego.
Un Barça repleto de canteranos (hasta diez jugadores formados en La Masía, ocho de ellos titulares, participaron en el 5-0 al Madrid). Un Barça universal. Un Barça elogiado y admirado. Un Barça que se ha convertido en referente mundial.
Los de Guardiola fabricaron un complicado andamiaje donde con precisión casi circense fueron tejiendo una estructura de juego y goles memorable.
El análisis del día después, una vez enfriado el forofismo del momento, me hace pensar que lo vivido el lunes en Barcelona fue mucho mas que un clásico. Nací en el 73 y he de decir que no soy un un gran futbolero, pero si me gusta el fútbol de calidad, y he de decir que jamas he visto jugar al fútbol a un equipo como al Barça de Guardiola.
Y fue mucho mas que un clásico porque se demostró que el fútbol hecho para divertirse puede ser mucho más efectivo que el de laboratorio y hecho a base de talonario. Es la base de este deporte.
De Pep se puede decir, o que tiene una flor en el culo, o que ha sabido conjugar elementos deportivos, humanos y cuasi-filosóficos que solo se dan muy pocas veces en la vida tales como relaciones humanas, concepto determinado de fútbol, ambición y diversión en el campo.
Por favor, que sigan sonando los violines!!!