miércoles, 1 de diciembre de 2010

SONARON LOS VIOLINES



Y de nuevo sonaron los violines...
El partido del siglo tubo un claro ganador. El F.C. Barcelona.
Se presentaba este clásico como la exposición de dos estilos de juego. El del Madrid de velocidad, pegada y efectividad y el Barça basado en toque, juego solidario y posesión de balón. Pero nada más lejos de lo esperado. En el campo solo se vio a un equipo. El juego colectivo, la reivindicación del centro del campo con Xavi e Iniesta como abanderados, la efectividad de mi muy querido Villa (tengo prdilección por el) y la maestría de Messi, Pedro y Alves hicieron que en el campo solo se viera un modelo de juego.
Un Barça repleto de canteranos (hasta diez jugadores formados en La Masía, ocho de ellos titulares, participaron en el 5-0 al Madrid). Un Barça universal. Un Barça elogiado y admirado. Un Barça que se ha convertido en referente mundial.
Los de Guardiola fabricaron un complicado andamiaje donde con precisión casi circense fueron tejiendo una estructura de juego y goles memorable.

El análisis del día después, una vez enfriado el forofismo del momento, me hace pensar que lo vivido el lunes en Barcelona fue mucho mas que un clásico. Nací en el 73 y he de decir que no soy un un gran futbolero, pero si me gusta el fútbol de calidad, y he de decir que jamas he visto jugar al fútbol a un equipo como al Barça de Guardiola.
Y fue mucho mas que un clásico porque se demostró que el fútbol hecho para divertirse puede ser mucho más efectivo que el de laboratorio y hecho a base de talonario. Es la base de este deporte.

De Pep se puede decir, o que tiene una flor en el culo, o que ha sabido conjugar elementos deportivos, humanos y cuasi-filosóficos que solo se dan muy pocas veces en la vida tales como relaciones humanas, concepto determinado de fútbol, ambición y diversión en el campo.

Por favor, que sigan sonando los violines!!!

domingo, 28 de noviembre de 2010

EL FRIO


Que frio. Y de repente.
Todos los años lo mismo. Parece que no estamos del todo preparados para recibir el cambio de temperatura. Nos sorprende pensando que nunca llegará ese día y al final llega, no sin un primer resfriado fruto de la pereza por ponernos la bufanda y el abrigo. En este mes de noviembre que nos deja, aun podemos disfrutar de los días fríos de otoño. Este año sin gripe A.
Tienen algo especial, sobre todo los días de mucho frio pero con sol. La luz parece más intensa y los colores medios toman protagonismo. Me gusta pasear por un parque o por la ciudad un día entre semana, en el devenir de lo cotidiano, donde el frio te deja en un estado de semiparálisis y el sol dándote en la cara, hace de efecto "desconexión" muy saludable.

Ayer me levante de la cama y vi una de las imágenes más impactantes de las últimas fechas. Desde mi habitación pude contemplar la primera nevada del año del Moncayo. Me sentí un privilegiado. Y es que en los tiempos que corren, donde todo se reduce a lo capital y material, este tipo de vivencias se hacen (como diría el popular cantante) "casi religiosas".

Por otro lado esta época nos recuerda que pronto vendrán los días de Navidad, días de consumo, tópicos, buenas caras, excesos.....Pero eso es otra histroria.